
Pero, en las sociedades mejor organizadas que la nuestra, el sistema democrático ha creado un muro de defensa, que permite que se sostenga y se mantenga, a pesar de los intentos de algunos individuos y de algunos grupos de hacerlo fracasar.
Ya hablé hace unos días de la situación que se dio en Alemania, con el ministro de defensa, quien fue acusado de haber plagiado su trabajo de tesis doctoral, en una universidad. A consecuencia de ello, tuvo que renunciar.

En ambos casos, la situación se dio por la necesidad de defender la democracia.
Cómo es eso?
Recuerden que dije que la democracia es el gobierno de unos pocos, en perjuicio de la mayoría, pero con el consentimiento de la mayoría.
Ese consentimiento se basa en la confianza. Si se pierde la confianza, llega el caos, porque no hay forma de garantizar un gobierno democrático sin la confianza de la mayoría.
Por ello, en las sociedades mas organizadas, la protección de esa confianza es vital. Y cualquiera que atente contra ella tiene que pagar el precio. Este precio es generalmente la separación del cargo, por un tiempo mas o menos largo; aunque a veces llega al ostracismo, la separación definitiva del gobierno y de la organización política o, lo que es lo mismo, la muerte política.
