miércoles, 9 de marzo de 2011

En Defensa de la Democracia

El Presidente de la República acaba de destituir al Director del Programa para el Desarrollo de la Mediana y Pequeña Empresa, PROMIPYME, luego de una avalancha de denuncias sobre malos manejos y supuestos actos indecorosos.

Estas denuncias podrían no ser ciertas; podrían estar fundamentadas en chisme o malquerencias contra ese funcionario. Pero él tuvo la oportunidad de salir en su propia defensa y no lo hizo. El pudo haber explicado, con tiempo,  su verdad acerca de las denuncias, y no lo hizo.

Como la responsabilidad del Presidente es la que queda en entredicho cuando un funcionario es cuestionado, al Jefe del Estado no le quedaba mas remedio que prescindir del subalterno acusado, porque, si no, su falta se le pegaba a él. 

Los dominicanos no votaron por ninguno de los funcionarios que el Presidente ha designado en puestos de alta responsabilidad y jerarquía. En quien todos depositamos nuestra confianza fue en Leonel Fernández. Por eso a él se le reclama por todas las faltas que aquellos cometen.

Es cierto que nunca se le felicita por las cosas que hacen bien. Pero, es que se supone que siempre tienen que hacerlo bien. No se nombra a nadie ni se elige a nadie con el pre supuesto de que lo haga mal.
Pero cuando lo hace mal, hay que sancionarlo de inmediato; y eso es lo que ha hecho en esta ocasión, por fin, el Presidente de la República.

Por eso yo, en nombre de todos los que votamos por él, me apresuro a felicitarlo y a exhortarlo a que lo siga haciendo así, y le aseguro que yo y muchos dominicanos más estaremos gritando:

BRAVO, PRESIDENTE

sábado, 5 de marzo de 2011

Crisis Energética

Es muy cierto que la crisis es mundial. Es cierto también que la República Dominicana no produce petróleo y que el 85% de la producción de energía en el país depende de petróleo importado.

Pero también es cierto que todos los países organizados del mundo están poniendo en práctica programas de ahorro de energía y de combustible.

Nosotros tenemos algunos funcionarios que actúan como si no nos afectara la crisis, como si fuéramos un gran productor de petróleo y que nuestras reservas del mismo fueran inagotables.
El año pasado entré a un restaurante en la avenida Bolívar de la capital, casi a esquina Dr. Delgado. Estuve en ese sitio alrededor de una hora y media.

Cuando llegué, me estacioné al lado de una yipeta negra, grande, no recuerdo la marca, pero que estaba encendida, con el aire acondicionado en marcha.

Cuando salí, la yipeta negra estaba en las mismas condiciones, con dos personas sentadas en su interior.


En ese momento supe de quien era el vehículo, pues había visto en el restaurante al señor Rafael Nuñez, quien es vocero de prensa del Palacio Nacional, en compañía de varias jóvenes, en una conversación muy amena, que me pareció de trabajo.

Esta situación se me había olvidado, o se me había guardado en el subconsciente, hasta el día de ayer, cuando vi una acción similar, de parte del chófer del ministro de la juventud, en una actividad en la que este último estaba, en la ciudad de La Romana.

El ministro de la juventud asistió a una muy importante actividad, propia de su cartera y por el desarrollo del municipio; más de una hora él estuvo dentro y durante todo ese tiempo su chófer estuvo sentado al volante, con el vehículo en marcha y con el aire acondicionado encendido.
Siempre se ha dicho que el ejemplo debe comenzar por arriba.

Cómo les pedimos a los que compran el combustible con su dinero que tienen que pensar en ahorrar, si los que lo compran con el dinero del pueblo ni siquiera piensan en ello?

Y me podrán decir que es culpa del chófer. Pues no. Si  mi chófer hace eso una vez, lo amonesto, si lo hace dos veces, lo despido. La gente tiene que creer en mí. Tiene que creer que mi preocupación por el problema energético es real, pero eso no se logra con palabras. Debe ser a través del ejemplo.   

jueves, 3 de marzo de 2011

La Democracia

Se han dado muchas definiciones de Democracia, a lo largo de la historia de la humanidad. Yo tengo una que es particular, pero la prefiero a todas las demás. Para mi la democracia es el gobierno de unos pocos, con el consentimiento de la mayoría, pero en perjuicio de esa mayoría.

En la democracia se elige a los que gobiernan, por medio de elecciones abiertas, participativas, legales, legitimas, plurales, libres, etc.

Luego, los elegidos, en nombre de la mayoría, hacen lo que les da la gana. Y eso no solo en la República Dominicana, si no en todo el mundo.

Algunos llegan a proclamar que sus decisiones son en nombre de todos, encabezando sus leyes, decretos y resoluciones con el eufemismo de:  "Nosotros, el Pueblo".....

Si no me creen, pregunten a un norteamericano si el pueblo respalda el envío de tropas a pelear guerras a todo el planeta, en nombre de la democracia, lo que es lo mismo que decir en nombre de todos los ciudadanos.

O pregúntenle a un español si respalda la presencia de soldados de su país en territorio iraquí o afgano, que su gobierno mandó en su nombre y sin su consentimiento.

El país, de los que conozco, que mas se acerca a una real democracia, es Suiza. Allí, todas las leyes deben ser refrendadas por las asambleas populares, en los cantones o circunscripciones en que está dividida la nación. Así, difícilmente los gobernantes puedan imponerle a la población situaciones contrarias al interés colectivo.

Pero, por lo general, en los demás países, sobre todo en los de América Latina, incluyendo el nuestro, las decisiones las toman unos cuantos y son de obligatorio cumplimiento para todos, aunque no estemos de acuerdo y aunque vayan en nuestro perjuicio.

Y a eso le llamamos DEMOCRACIA

martes, 1 de marzo de 2011

Diferencia de políticos II


Hay que volver a hablar, una y otra vez, de la diferencia que hay entre los políticos nuestros y los de países mejor organizados que  este, en el que nos ha tocado la suerte o la desdicha de vivir.
Quiero referirme en esta ocasión al caso del Ministro de Defensa alemán, un joven de apenas 39 años, de un origen de alcurnia en la sociedad alemana, con una proyección tal que muchos lo veían a futuro como el próximo jefe de gobierno de su país.
El ministro Karl-Theodor zu Guttenberg tuvo que renunciar a su cargo porque se le acusó de haber plagiado un trabajo intelectual, para conseguir el título de DOKTOR en una prestigiosa universidad.
Con una popularidad que sobrepasaba el 75% de los alemanes, habiendo sido el diputado con el más alto nivel de votación, y con una aceptación que lo colocaba como la figura más popular del gobierno, el  señor zu Guttenberg fue nombrado por la canciller alemana como ministro de defensa, con el propósito, no velado, de aumentar la simpatía del partido en el gobierno.
Pero, al descubrirse que incurrió en un delito intelectual, el apoyo popular se fue al suelo, al punto de que su partido perdió 20 puntos porcentuales en unas elecciones regionales el pasado 20 de febrero.
Así como fue perdiendo apoyo popular, se le fue retirando el apoyo de la dirigencia de su partido, hasta el punto que la canciller Angela Merckel le exigió la renuncia, para evitar mas erosión en las otras 6 elecciones regionales que tendrán lugar en Alemania en el resto del año.
Qué diferencia con nuestros políticos.
Aquí un bandido es juzgado y condenado por la justicia y luego su partido lo postula a un cargo electivo, y gana con el voto mayoritario de los votantes de su región.
Otro es denunciado por haberse robado unos fondos del presupuesto, o por haber negociado prevaliéndose de su posición, y nadie dice nada.
Un legislador es expulsado de su partido por haber traicionado los lineamientos del mismo, con pruebas fehacientes, y luego ese mismo partido lo repostula, como si nada hubiera pasado.  Y votamos por él.
Y VOTAMOS POR EL.
Esto es lo más grave. Eso nos dice que la población no está realmente sensibilizada en contra de la corrupción. Queremos que la corrupción  la combata el gobierno, pero no iniciamos desde afuera ninguna iniciativa hacia la consecución de ese objetivo.
El problema está en que tenemos corruptos favoritos. Estamos en contra de “algunos corruptos”; no de la corrupción.  Y eso sí es grave, porque no hay solución.

sábado, 26 de febrero de 2011

El problema del candidato.

En un país como el nuestro, con un desempleo formal por encima del 15%, y un subempleo de más del 20%, es difícil poder satisfacer todas las demandas de solución de problemas que se les presentan a los dirigentes políticos. Problemas que van desde un galón de gasolina para el motor, hasta una operación de corazón abierto, pasando por la obtención de un empleo o de una “botella”.
Si Usted es un dirigente político y está en un puesto de gerencia, en una institución del Estado, es una herejía que usted no pueda resolverle un problema que le plantea un familiar, un conocido o un correligionario.
La presión llega ser insoportable. Por ello, muchos funcionarios se olvidan de sus raíces y se aíslan, se esconden o se mudan, de barrio o de ciudad.
El problema estriba en que hay que volver a buscar los votos de esos mismos ciudadanos a los que se les ha dado la espalda cuando alcanzamos un puesto. Muchas veces, el darles la espalda no significa solamente no poder resolverles un problema sino negarles un saludo, dejar de dirigirles la palabra o incluso ignorarlos.
Luego, llegado el momento de volver a hacer campaña, te lo acuerdan y te lo cobran. Eso fue lo que le sucedió al PLD en las elecciones del 2000 y puede volver a pasar en las elecciones del 2012. En el caso nuestro se aplica perfectamente aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Yo pensé que lo haríamos diferente en esta ocasión; pero no, estamos transitando por los mismos derroteros, cometiendo los mismos errores; y ahora peor, pues los principales funcionarios de la administración se han enfrascado en una carrera por la reelección, con o sin la anuencia del presidente de la República.
Creo que no se han detenido a pensar si la reelección verdaderamente  le conviene al PLD y si realmente la población la aceptaría. Estoy seguro de que el grupo que respalda al Presidente es mayoritario en el Partido y que nadie puede pretender llegar a ser candidato sin la anuencia de Leonel y de sus seguidores. Pero también estoy seguro de que la reelección divide al PLD y nos coloca más cerca de una derrota electoral que con cualquier otro candidato.
 Esto podría parecer una paradoja, así  que voy a intentar explicarlo:
Ahora mismo Leonel Fernández tiene el control del grupo mayoritario a lo interno del Partido y es el referente  o el principal activo que tenemos. Pero a su vez es el que concita la mayor tasa de rechazo de todos los posibles candidatos de la Organización.  El es quien recibe todos los elogios por las cosas buenas del gobierno y también quien cosecha todas las malquerencias por sus actuaciones y las de sus funcionarios.

Quien queda bien o mal parado por todo lo que se hace, o se deja de hacer desde el gobierno, es el Presidente de la República. Quizás no sea él el responsable, pero a él todo se le pega.


sábado, 19 de febrero de 2011

Corrupcion

Yo he llegado a la conclusión de que en nuestro país nadie está en contra de la corrupción.
Cuando oímos a alguien despotricando por  la corrupción rampante que campea entre nosotros, pensamos que esa persona puede ser un factor importante en la lucha contra ese flagelo. Pero, a seguidas nos decepcionamos cuando esa misma persona nos dice que fulano es un pendejo, pues está o estuvo en un puesto importante y no tiene nada o salió sin nada.
Por eso estoy convencido de que el 99% de la población está en contra de la corrupción si la comete otro, no del problema en sí.
Es el caso del concejal que denunciaba a los que le precedieron porque habían anunciado la aprobación de un permiso para la instalación de una distribuidora de gas, en un barrio populoso; pero con el cambio de autoridades, él se convirtió en el principal defensor de la aprobación de tal permiso.
Ahora, "la instalación de la planta de gas es un paso de avance para la comunidad y una muestra del desarrollo que está teniendo el municipio bajo la dirección de las nuevas autoridades edilicias".
Lo que no dice es que también significa un salto en su cuenta bancaria de un millón de pesos que antes no estaban.
Eso sí, él se permite hacer alarde de su honestidad y de su decencia; sale a la calle con aires de gran señor y va a los medios de comunicación a dar lecciones de correcta administración de los asuntos públicos.
Pero al mismo tiempo le muestra, y se ufana de demostrarle, a todo el que lo conoce su cambio de situación económica y social.
Y todos lo alaban por su éxito. Es un "tipo que sabe hacer política". En 6 meses que tiene en el cargo, ya está "bien montado y se le ve una nueva pinta".
Pero a costa de qué?
Seguiremos

jueves, 17 de febrero de 2011

Sigo con las diferencias

En mi OPINIÓN anterior inicié con la idea de las diferencias entre nuestros políticos y los de los países organizados. Pero por falta de espacio, no pude desarrollar la misma.

Permitanme volver al carril ahora.

Estuve viendo y escuchando al presidente de los Estados Unidos, dirigiéndose al Congreso de su país, en lo que allá se le llama "El Estado de la Unión". Es lo que aquí se conoce como la presentación de las memorias anuales de parte del Presidente, ante la Asamblea Nacional.

Allá, como aquí, se aprovecha la ocasión para esbozar lo que la administración se proyecta hacer en el futuro cercano, a un año, por ejemplo.

No quiero referirme ahora a lo que dijo, o dejó de decir el presidente Obama. Lo que quiero resaltar es que en el auditorio se encontraba el senador John McCain, quien fuera el contrincante derrotado por Obama en las elecciones de Noviembre 2008.

Pues resulta que el Senador McCain fue presentado en varias ocasiones por las cámaras de televisión, aplaudiendo de pie algunos párrafos de la alocución del Presidente.

En la cultura anglo sajona, cuando no se está de acuerdo con lo que dice el orador, no se aplaude. Cuando se está de acuerdo se aplaude sentado. Pero cuando se aplaude de pie, se quiere dejar constancia de la adhesión del que aplaude con los conceptos que está emitiendo el orador.

Esto me hizo soñar con ver a los diputados y senadores, de un partido de oposición en la República Dominicana, aplaudiendo los conceptos que emita un presidente con el que ellos no comulgan. Y aplaudirlo de pie, honesta y sinceramente, para decirle a la nación que lo que dice el presidente, aunque no lo cumpla, es lo que ellos desean para el país.

Si, ya sé: soñar no cuesta nada.